Sobre “Más allá del principio del placer”

Enza Mastropietro (enzamastropietro [arroba] hotmail [punto] com)

Enza Mastropietro, participante del Espacio de Lectura, nos acerca un interesante anudamiento entre el texto freudiano «Más allá del principio del placer», el Seminario II y diversos textos de Lacan.

Sobre “Más allá del principio del placer”[1].

En el seminario II de Lacan[2], a este importante texto freudiano se le considera como la exposición del tercer esquema del aparato psíquico, inicio del final de la obra de Freud. En “Función y campo de la palabra en psicoanálisis”[3] el mismo Lacan lo considera como el apogeo de la experiencia freudiana.

En su redacción Freud va enunciando ideas que lo llevan a rodeos fisiológicos que en momentos recuerdan al primer esquema del aparato psíquico (correspondiente al texto “Proyecto de una psicología para neurólogos”).  Además avanza en argumentaciones de alto vuelo, buscando principios que luego examina bajo una luz crítica.  Freud asoma en este texto una dinámica económica que reconoce como metapsicológica. Sin embargo, pensamos que la importancia de este texto radica en el examen de observaciones clínicas relevantes, las cuales fueron agrupadas bajo el nombre de la compulsión a la repetición.

Freud parte de las sensaciones de placer y displacer, y explica cómo esta dinámica permitió el juego entre diversas instancias psíquicas, las cuales intervienen en las diversas formaciones del inconsciente (lapsus, síntomas, sueños). Freud ratifica que esta dinámica está regida por el principio del placer en el terreno del proceso primario. El displacer producido por el principio de realidad no limita el imperio del principio de placer, pues solo representa un rodeo para alcanzar éste último.

Sin embargo, Freud limita el dominio del principio del placer en diversas circunstancias clínicas.  Estas observaciones van configurando la compulsión a la repetición a la cual se le vinculará, en parte, con la pulsión de muerte.  A continuación describimos cada una de estas observaciones:

Los sueños de las neurosis traumáticas. Estos son sueños cargados de angustia, los cuales no dejan de reiterar la vivencia que ocasionó el trauma. Estos sueños no tienen la forma de un rebús, con imágenes y palabras frecuentemente disparatadas, elaborado por el inconsciente a través del trabajo de sueño de mano con el principio de placer. La pesadilla muestra una fijeza en el trauma que lo remite a una tendencia enigmática. Suelen ser sueños que producen el despertar y traen consigo el insomnio, y contradicen la tesis de los sueños como los garantes del proceso de dormir[4].

El juego del niño con la presencia y la ausencia. Con este juego el niño repite un acontecimiento displacentero, la ida de la madre. Lacan en “Función y campo de la palabra…” señala que este juego se vincula con el “universo de sentido de una lengua donde el universo de las cosas viene a ordenarse” (p. 267) estableciendo el registro simbólico y su relación con el Nombre del Padre (p. 269). “El símbolo se manifiesta en primer lugar como asesinato de la cosa y esta muerte constituye la eternización de su deseo” (p. 306). Es entonces que hay una relación profunda entre la palabra y el orden simbólico con el instinto de muerte.

La neurosis de transferencia.  El psicoanálisis hace que el paciente no pueda evitar repetir lo reprimido en el presente en vez de recordarlo como una vivencia pasada. En el tratamiento psicoanalítico hay una emergencia de antiguas vivencias, generalmente indeseadas y dolorosas, muy relacionadas con el complejo de Edipo y la sexualidad infantil.

Freud también identifica esta repetición del pasado en el destino fatal de las personas, quienes están atrapadas, de manera activa e incluso pasiva, con respecto a diversos acontecimientos que marcan la vida, con un sorprendente efecto de inercia. Lacan en el “Seminario sobre la carta robada”[5] nos señala “…que los sujetos siguen el desfiladero de lo simbólico…” (p. 40), entre deudas y eficacias simbólicas (p. 46)

Freud señala en este texto que las resistencias surgidas en el proceso de análisis proceden del yo coherente del analizado (el yo-moi), en contra del contenido reprimido que siempre busca “…irrumpir hasta la conciencia o hasta la descarga” (Freud, p. 19), apuntando a la insistencia del orden significante que rige al principio del placer. En cambio, las resistencias, que pertenecen al orden de lo imaginario, “…son utilizadas todo el tiempo que se puede en el sentido del progreso del análisis…” (Lacan, “Función y Campo de la Palabra”, p. 291).  

La repetición como fenómeno relativo a lo simbólico apunta a lo reprimido que insiste, en el deslizamiento del significante.  Freud señala que efectivamente la repetición puede aparecer en conjunto con estos motivos que entrañan satisfacciones y deseos, los cuales son tramitados por el principio del placer a fin de reducir la tensión psíquica.  En esta formulación freudiana, las pulsiones reprimidas son tensiones internas revoltosas “…cuya tramitación es sentida como placer” (p. 31)

Pero hay otros fenómenos clínicos donde la repetición está asociada a lo más originario, lo más elemental y lo más pulsional, que Freud asocia con la pulsión de muerte, la cual trabaja de forma más silenciosa y más enigmática. Pero que al igual de los deseos, actúan desde dentro del cuerpo y constituyen la dificultad de la tarea de vivir (p. 61).

En las partes finales del texto más allá del principio del placer Freud se interroga acerca del sadismo y el masoquismo, sin decidirse a atribuir la agresividad a la pulsión de vida (por el vinculo del sadismo con la pulsión sexual) o a la pulsión de muerte (destrucción del objeto). Lacan[6] distingue en el término agresividad diversos aspectos: las imágenes del cuerpo fragmentado (p. 110), la competencia que despierta el deseo por el objeto del deseo del otro (p. 118), ambos elementos relacionados con el estadio del espejo y la primera identificación del yo (moi). Esta agresividad correlativa a la relación narcisista es diferente de la tensión de la culpabilidad, de la agresión oral, de la fijación hipocondríaca y del masoquismo (p. 120).


Notas:

[1] Freud, S. a. (1984) “Más allá del principio del placer”. En Obras Completas. Tomo XVIII Amorrortu Editores; Buenos Aires.
[2] Lacan. J. (2008) Seminario II. El yo en la teoría de Freud y en la Técnica psicoanalítica. Paidós.: Buenos Aires.
[3] Lacan, J. (2002). “Función y campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis”. En Escritos I. Buenos Aires: Siglo Veintiuno.
[4] Freud, S. b. (1984) “Complemento metapsicológico a la doctrina de los sueños”. En Obras Completas. Vol IV. Amorrortu Editores; Buenos Aires.
[5] Lacan, J. (2002). “El seminario sobre la carta robada”. En Escritos I. Buenos Aires: Siglo Veintiuno.
[6] Lacan, J. (2002). “La agresividad en psicoanálisis”. En Escritos I. Buenos Aires: Siglo Veintiuno.

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