¿Qué sepulta al complejo de Edipo?

¿Qué quiere decir que el complejo de Edipo se vaya “al fundamento” o que sea “sepultado” por efecto de la represión? Estas expresiones hablan de algo más profundo que la represión que da lugar a las formaciones del inconsciente.

Entre los artículos freudianos sobre sexualidad infantil, hoy vamos a hablar de “El sepultamiento del complejo de Edipo”, de 1924. Freud nos plantea en este texto que el complejo de Edipo “se va a pique”, “al fundamento”, como la clínica nos indica, por dolorosas desilusiones.

Estas desilusiones son inevitables: la falta de la satisfacción esperada, la denegación del hijo deseado, etc.: “el complejo de Edipo se irá al fundamento a raíz de su fracaso, como resultado de su imposibilidad interna”.

También cae porque, en relación a la historia de la humanidad, ha llegado el tiempo de su disolución. A lo largo de los tiempos esto fue así. Freud trae algo que se ubica entre lo particular de cada historia y las generaciones humanas.

La fase fálica contemporánea a la del complejo de Edipo se hunde por la amenaza de castración y es relevada por el período de latencia, como efecto de la represión.

Como vimos en textos anteriores sobre el concepto de sexualidad en Freud, el niño no obedece rápidamente a esta amenaza. La visión de la diferencia frente a la niña trae un efecto a posteriori sobre la falta de miembro en la madre, y es entonces cuando da crédito a la amenaza.

Es por la amenaza de castración que el complejo cae. Por eso quiero subrayar un párrafo del texto freudiano sobre el tiempo previo a la amenaza de castración, de una gran riqueza clínica: “No debemos ser tan miopes como la persona encargada de la crianza que amenaza con la castración, y pasar por alto que la vida sexual del niño en esa época en modo alguno se agota en la masturbación. Se la puede pesquisar en la actitud edípica hacia sus progenitores; la masturbación es sólo la descarga genital de la excitación sexual perteneciente al complejo, y a esta referencia deberá su significatividad para todas las épocas posteriores”.

¿Qué consecuencias va a tener la actitud edípica del niño en relación a sus progenitores? ¿En qué posición se va a situar, por ejemplo, el varón? En una posición masculina (inconsciente), en el lugar del padre y, como él, pretenderá mantener comercio con la madre, a partir de lo cual el padre pasa a ser un obstáculo; o bien sustituyendo a la madre, haciéndose amar (pasivamente) por el padre, con lo cual la madre allí queda de más.

O sea que no sólo la masturbación es indicador clínico del tiempo previo a la amenaza de castración, sino que también lo es la forma en que el niño se situó frente a sus padres. Esto nos permite leer en qué posición —pasiva o activa— quedó a partir de ese momento, cómo se dio el tránsito edípico, el cierre del Edipo y sus consecuencias para la posición sexual.

Ahora bien, volvamos al comienzo para ubicar algunas cuestiones.

El complejo de Edipo y sus alcances son centrales en la sexualidad infantil. Al final de la primera infancia, y previo al período de latencia, el complejo cae “sepultado”. Esa es la palabra que Freud coloca en el título de su ensayo. Dirá también que el complejo se va “a pique”, “al fundamento”. Entonces, tres formas de decirlo. ¿Son lo mismo?

En una nota al pie de la primera página del texto, Ernest Jones, biógrafo de Freud, nos dice que sepultamiento (untergang) es una palabra mencionada en la correspondencia de Freud. Por otra parte, Freud ya la había usado en dos pasajes de “El yo y el ello”, y según la nota “Sobre una versión castellana” de la obras completas editadas por Amorrortu, hay una coherencia en el empleo que hace Freud de untergehen, asociada a zugrunde gehen (irse al fundamento). En la correspondencia a Fliess, en relación al Hombre de las Ratas, Freud explica la represión al paciente con un ejemplo y le dice que Pompeya no “se fue al fundamento” (zugrunde gehen) hasta que no fue desenterrada. La represión es una muerte que funda algo, no es una simple muerte. Es un movimiento de doble dirección: enterramiento y desenterramiento, muerte y vida. Es un sepultamiento que a su vez engendra.

¿Qué quiere decir que el complejo de Edipo se vaya al fundamento o que sea sepultado por efecto de la represión? Estas expresiones hablan de algo más profundo que la represión que da lugar a los síntomas. Una parte puede sufrir la represión que Freud llama secundaria, pero otra parte va a la represión primaria, al fundamento.

Freud nos dice, refiriéndose a lo que da lugar al período de latencia: “[…] el proceso descrito es más que una represión; equivale, cuando se consuma idealmente, a una destrucción y cancelación del complejo. Si el yo no ha logrado efectivamente mucho más que una represión del complejo, este subsistirá inconsciente en el ello y más tarde exteriorizará su efecto patógeno”.

La represión secundaria da lugar a las formaciones del inconsciente, entre ellas el síntoma, y la represión primaria se juega en lo fantasmático, como lo transmitió Lacan.

Al cierre del complejo de Edipo se constituyen síntoma y fantasma como efecto del tránsito por la sexualidad infantil. Otro efecto del sepultamiento del complejo de Edipo es la formación del superyó y el yo ideal.

Las variaciones en los distintos pasos y el encadenamiento de los procesos del tiempo del Edipo hasta su sepultamiento son fundamentales en las consecuencias de la estructuración psíquica.

Se nos abre la posibilidad de pensar las consecuencias de cada paso y cómo se da la represión.

“El sepultamiento del complejo de Edipo” es un texto que recomiendo releer varias veces en toda su extensión para seguir paso a paso el proceso que Freud nos plantea.

Estas palabras en la que hicimos foco nos abren una vía para captar el fundamento como el campo de la represión primaria.

Que el complejo de Edipo caiga por efecto de la represión nos puede dejar en el equívoco de que se trata de la represión secundaria. Aquí Freud es contundente: “al fundamento”, “a pique” quieren decir mucho más que una represión: la represión primaria.

Lo que quedó bajo la represión primaria vuelve en forma de repetición. Lo que quedó bajo la represión secundaria vuelve como retorno de lo reprimido. Dos posibilidades totalmente diferentes.

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