54. El fort-da y la repetición

¿Qué entraña la repetición? Freud abre un camino para responder esta pregunta con el ensayo “Más allá del principio del placer”, que Lacan retoma en sus seminarios con su aporte del campo del deseo y del goce. Hoy recorreremos estos textos para ubicar el valor fundamental de la repetición en la dirección de cura.

Transcripción

Hoy haremos un recorrido por el concepto de repetición.

Lo simbólico marca al hombre como sujeto que se pregunta, en el que se da el malentendido y dice más de lo que quiere decir al hablar. ¿Cómo accede el hombre a lo simbólico y cómo se sujeta al lenguaje y a sus efectos?

Freud nos trae en el texto de 1920 “Más allá del principio del placer” el ejemplo de un niño pequeño (su nietito de un año y medio) con un juego repetido muchas veces que se ha convertido en un hábito. ¿Por qué lo repite?

El juego, que el niño realiza cuando su madre se va por unas horas, consiste en arrojar juguetes fuera de la cuna emitiendo un sonido, “oh…”.

Se trata de la oposición fort (‘allá’, ‘fuera’), da (‘acá’), sostenida en la ausencia del objeto.

En otro tiempo, Freud observa: el niño tiene un carretel con un piolín, pero no lo arrastra como un carrito por el suelo, sino que lo arroja tras la baranda de la cuna con mosquitero.

Podemos pensar que lo arroja dentro de la cuna, ya que el texto dice que “el carretel desaparecía ahí dentro”. Se da la repetición de una pérdida: cuando el carretel desaparece dentro, el niño pronuncia vivamente “oh…”, y después, tirando del piolín, vuelve a sacar el carretel de la cuna y saluda su aparición con un da

En una nota al pie de “Más allá…”, Freud dice: “Un día que la madre había estado ausente muchas horas, fue saludada a su regreso con esta comunicación: ‘¡Bebé o-o-o-o!’; primero esto resultó incomprensible, pero pronto se pudo comprobar que durante esa larga soledad el niño había encontrado un medio para hacerse desaparecer a sí mismo. Descubrió su imagen en el espejo del vestuario, que llegaba casi hasta el suelo, y luego corrió el cuerpo de manera tal que la imagen del espejo ‘se fue’.” El niño corre su imagen del espejo, jugando; así descubre que puede salirse y no estar. Se trata entonces de la repetición de la pérdida. La repetición, por un lado, instituyente en el juego significante presencia-ausencia, en ese fort-da.

A partir del planteo de Freud, Lacan utiliza este ejemplo para ubicar un paso de la constitución simbólica en el niño. 

Al alejarse la madre del niño, introduce la presencia-ausencia que se articula al registro de la llamada, lo que permite la condición del orden simbólico.

Fort-da es un par de oposición que pone un nombre a la cosa que no está.

Es así como se introduce la primera relación del lenguaje con la muerte, porque el símbolo viene a ocupar el lugar de la cosa que simboliza, y al nombrarla introduce la muerte.

En la experiencia de lenguaje hay un reconocimiento del otro y de sí, objetos que se pueden perder, que pueden desaparecer del campo visual, y del espejo. Lacan nos dice que Freud en este texto encuentra la compulsión de repetición en el ser hablante, reconoce un más allá del principio del placer que es la pulsión de muerte, y la sede de la pulsión de muerte es el lenguaje.

La repetición no es la reproducción, sino la insistencia significante. Lo que se repite no es el encuentro con lo mismo, sino la marca singular del momento y el modo preciso en que el significante se inscribió en ese sujeto.

Freud ubicó en “Más allá del principio del placer” la repetición como demoníaca, no ligada, no enlazada a las representaciones o significantes. La energía ligada es la que circula por los caminos y las redes del significante. Ese más allá del principio del placer es el goce, fuera del sistema significante que lo produce, porque no lo puede reabsorber. No todo es significante.

En el seminario XI, “Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis”, Lacan, refiriéndose al inconsciente y a la repetición, nos propone pensar a partir de dos conceptos aristotélicos: tyche y automaton.

Nos propone pensar la repetición como tyche, como falla, desencuentro con lo real. La repetición es un encuentro fallido con lo real.

Lo real está más allá del automaton, o sea, de la insistencia de los signos, regido por el principio de placer. Lo real está siempre tras el automaton.

¿Cómo define Lacan el automaton? El automaton es el funcionamiento de la cadena significante, sin intención pero con sus leyes. Es la autonomía de la cadena significante, en el marco de lo simbólico. Se trata de la insistencia significante regida por el principio del placer.

Por su parte, la tyche es un más allá, un real imposible de reducirse por la vía significante, un encuentro fallido.

La repetición en una doble vertiente, en el campo significante y su articulación con el objeto. Este campo más allá del significante se actualiza con la repetición, es lo que, en palabras de Lacan, “no cesa de no inscribirse”. Lo que no cesa de no inscribirse es lo Real.

Lo traumático es lo real como inasimilable, escapa al principio del placer, y por eso se ubica en un más allá de él.

La repetición es del estatuto del goce, y el goce es el nombre de la satisfacción pulsional.

La pulsión está organizada por los significantes de la demanda inconsciente. Por eso, la fórmula de la demanda es la misma que la de la pulsión. Está en el campo del entrecruzamiento de lo simbólico y lo real, del significante y el cuerpo.

El tema es la satisfacción. El goce es un efecto del significante operando sobre el cuerpo, produciendo una satisfacción.

Esta satisfacción tiene que ver con un cuerpo sustancialmente modificado por la operación del significante. Esta operación introduce la dimensión de pérdida, como corte significante, y la pérdida abre la posibilidad de búsqueda del deseo.

Nos dice Lacan que el estatuto ético del inconsciente se vincula con la forma de satisfacción en el caso de la pulsión (el goce), y de la realización en el caso del deseo. 

El goce como satisfacción es algo que se produce, es producción, y por eso está en relación a ganancias y pérdidas. 

En el texto “Reverso del psicoanálisis” dice que lo que nos interesa como repetición, y que se inscribe por una dialéctica del goce, es lo que va contra la vida. Desde la clínica, la repetición se funda en un retorno al goce: un retorno para que algo se inscriba. |

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